Glenn Hughes está siendo en esta década uno de los músicos más activos dentro de la escena del rock mundial, desde el año 2000 hasta la fecha ha editado 10 producciones entre discos solista y otros en colaboración con algunas eminencias del medio como sus proyectos con
Joe Lynn Turner (“HTP Project” 1 y 2) y
Tony Iommi (“Fused”), promediando la increíble cifra de dos lanzamientos por año, algo sin duda muy difícil de igualar. Tal vez lo más destacable de este momento de
Hughes no es la cantidad de discos, sino la calidad de estos, siempre conservando la gran gama de estilos que roza en cada uno de ellos, la producción impecable, la calidad de la composición de cada canción (tanto instrumental como líricamente) y la voz que a pesar de su edad este verdadero monstruo del rock logra conservar.
Es por esto que cada lanzamiento de
Hughes es muy bien recibido, el hombre ya nos tiene acostumbrados a discos de primer nivel y esta es la razón por la cual su último trabajo solista, genera tanto interés entre los medios especializados.
“Soul Mover” cuenta con una formación bastante llamativa, junto con
Glenn Hughes (voz y bajo) están sus dos fieles colaboradores
JJ Marsh en guitarra y
Ed Roth en teclados, de la batería se encarga
Chad Smith (
RED HOT CHILLI PEPPERS) y cuenta con Dave Navarro (
JANE’S ADDICTION) como invitado especial en los dos primeros cortes.
El disco se inicia con “Soul Mover” tema que le da nombre al disco y que funciona como el primer sencillo de éste (también posee un video que viene incluido como material extra en el CD), simplemente una canción espectacular, un ritmo exquisito y una onda funk (aportada en gran parte por
Navarro que se luce en este corte) se combinan para crear este hit, uno de los puntos más altos de este LP, una excelente y energizante elección para abrir. “She Moves Ghostly”, canción que posee una percusión rayando en lo tribal, bastante peculiar para este tipo de música y donde el bajo de
Hughes se luce tomandose totalmente el ritmo de la canción, llevándola con un tempo frenético de principio a fin.
“High Road”, “Orion”, “Dark Star”, “Land of the Livin’ (Wonderland)”, “Miss Little Insane” y “Don’t Let Me Bleed” caen dentro de la clase de temas que uno espera de
Hughes, su sello personal, rock con toques de funk, jazz y blues, con bastante onda y excelentes actuaciones de cada uno de los músicos. También hay temas bastante más relajados y suaves como “Change Yourself”, “Isolation” y “Last Mistake”, en los cuales los elemento a remarcar son sin duda alguna sus letras, y las atmósferas que transmiten, traen reminiscencias de los años 70, con algo de sicodelia y mucho blues son cortes que le suben el pelo a este “Soul Mover”.
Si tuviera que elegir un tema para representar y resumir este trabajo sería sin lugar a dudas “Let It Go”, parte con acordes melancólicos, bluseros y un sereno
Hughes en las voces, pero al llegar al coro se pasa a un rock pesado con riffs casi metaleros, con un
Hughes inspiradísimo llegando a tonos altos destacables, para luego volver a la suavidad del principio, un tema variado que refleja la complejidad y variedad de un músico como
Glenn Hughes y de un disco como éste.
Con algo más de 60 minutos de muy buen rock “Soul Mover” se perfila como uno de los mejores trabajos en solitario de
Hughes, éste disco sumado al excelente “Fused” hacen ver que éste es un gran año para este longevo rockero, un músico que los años de recorrido hacen que cada día sea más grande.
[Century Media]